Los Planes de Movilidad urbana tienen que definir el modelo global de movilidad futura en las diferentes redes de transporte implicadas en ella (peatones, bicicletas, transporte colectivo, distribución de las mercancías, vehículo privado, etc.), teniendo en cuenta sus externalidades, especialmente en lo que se refiere a su incidencia sobre la calidad de vida de los ciudadanos. El estudio resultante tiene que incluir las propuestas a corto y largo plazo con el fin de conseguir una movilidad eficaz, eficiente y sostenible.